Frato ha ido acompañando con sus viñetas la historia de la educación; guiando a niños y niñas en su difícil tarea de crecer al lado de adultos que, a menudo, no los entienden, no los escuchan, los engañan o pretenden malcriarlos.
· Escuchar más a los niños, tener más en cuenta sus decisiones.
· Acompañar a los niños en su crecimiento (aprenden muy rápidamente, ocurren las cosas más importantes)
· Les exigimos a que se conviertan en adultos. Hoy en día educar significa pedir a los niños que dejen de comportarse como niños y lo hagan como adultos.
· En los primeros años se ponen los cimentos, es decir, la base para el desarrollo y aprendizaje del niño.
· En casa: se protege demasiado al niño, por temor a lo que pueda pasar fuera. El riesgo es un componente esencial en el desarrollo del niño, para crecer en las habilidades, intentar experiencias… Ahí que dejar de vez en cuando a los niños sin la presencia de un adulto.
· Regalar menos juguetes, para jugar bien hacen falta pocos juguetes, amigos y tiempo libre. Tiempo libre=no apuntar a tantos cursillos a los niños. (Aprenden más jugando que estudiando).
· Propone que los niños vayan solos al colegio. Los que más le preocupan son los de tres a seis años, porque les estamos robando autonomía, herramienta básica de futuro.
· Escuela: Escuela para diversos no para iguales. No le gusta que estén agrupados por edades.
· Ciudades: · menos automóviles en las calles porque crean peligro y impide la autonomía. · necesitan espacio (dentro de un clima de control social) para que hagan lo que quieran. · Las ciudades deben transformarse en lugares donde los niños puedan ser niños.
Este dibujo creado por él mismo, es conocido como la fábrica-escuela de Tonucci. De esta escuela podemos obtener varias ideas de cómo es la escuela a los ojos de Tonucci. Antes de entrar, todos son distintos de todos. Se puede ver cómo a través del tubo salen lo que son considerados como deshechos. Por último, a la salida se puede leer un cartel que dice "Sed buenos ciudadanos, ¡la sociedad os espera!". Los niños que ahora salen de la fábrica son idénticos, ya nada les diferencia.